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21/7/09

Las epidemias (nuevas y viejas) y los niños pobres y malnutridos


Por Jorge Agurto

21 de julio, 2009.- Según las autoridades la nueva influenza o virus A/H1N1 alcanzará en agosto su pico más elevado de expansión. Sin embargo, el impacto puede ser devastador. La población más vulnerable son los niños con infecciones respiratorias agudas (IRA), las personas con SIDA o tuberculosis y el Estado peruano tiene serias debilidades para responder a las emergencias.
La nueva influenza se expande en las narices de los centros de salud
Mi hija Alejandra, de 8 años de edad, presentó un cuadro de fiebre, mayor a 39 grados, el domingo 12 de julio. De inmediato acudí con mi esposa Jenny al Hospital Materno Infantil César López Silva. Un vigilante malhumorado trató de disuadirnos de ingresar al nosocomio diciendo que había mucha gente dentro y que tendríamos que esperar una hora o más para que nos atiendan porque además era domingo. Después de insistir solo permitió el ingreso de mi esposa.

Una vez dentro Jenny comprobó que no había tanta gente al interior como afirmó el vigilante pero, a pesar de esto, una doctora muy malhumorada no quiso atender a la menor sin dar razón alguna. Entonces, una técnica de salud decidió aplicarle una vacuna de Metamizol para bajarle la fiebre y nos despachó a casa indicándo que volviáramos al día siguiente.

El lunes 13 Alejandra ya no tenía fiebre pero se le manifestó una tos con mucha flema por lo que Jenny acudió nuevamente al mismo hospital donde un doctor en el consultorio de Medicina General diagnóstico una infección a las vías respiratorias y recetó Panadol para la fiebre, un jarabe expectorante (Ambroxol) y unas pastillas antibióticas (Claritromicina).

Como Alejandra siguió manifestando durante el resto del día lunes tos con flema, malestar general, dolor en las piernas y la espalda, Jenny acudió el martes al Hospital de la Solidaridad de Villa El Salvador donde un médico del área de Pediatría hizo el mismo diagnóstico anterior y recetó otro jarabe similar a Ambroxol (Mucosolvon Compositum), otro antibiótico (Keflex) y unas pastillas antiinflamatorias e inmunosupresoras (Prednisona). Estos medicamentos había que tomarlos después de hacerse un urocultivo -que no se pudo realizar ese día por no encontrarse en ayuna. Mi esposa consideró que siendo el diagnóstico similar al anterior y habiendo comprado los primeros medicamentos el día lunes decidió continuar el primer tratamiento.

El sábado 18 Alejandra se quejaba en la mañana de mucho dolor a las piernas y a la espalda, mientras que la tos continuaba. Jenny llevó a Alejandra a la posta más cercana donde un tercer doctor, de Medicina General, le recetó otro antibiótico (Amoxicilina), un jarabe para la tos (Dextrometorfano Bromhidrato) y una suspensión para el dolor y la inflamación (Naproxeno sódico).

El mismo sábado 18, a las 9 de la noche, mi hija Alejandra -que se encontraba recostada en un sofá viendo conmigo un video musical- empezó a convulsionarse con fuerza, como si estuviera recibiendo una descarga eléctrica potente, algo que nunca le había sucedido en su vida. Con la mirada perdida, no respondía a mis llamados y a pesar de masajearla para aliviarle la tensión, ponerla de costado para que no se ahogue, de aflojarle su ropa, la convulsión continuaba sin parar. Apretó los dientes, se mordió la lengua y un hilo de sangre comenzó a fluir de su boca mientras no dejaba de temblar.

En el tiempo mas breve posible conseguimos un taxista y la llevamos al Centro Materno Infantil (CMI) San Pablo de Villa El Salvador, a donde llegó inconciente, convulsionando ora un brazo, ora una pierna, apretando los puños o moviendo la cabeza hacia adelante, casi sin parar. Le aplicaron dos vacunas de Diazepan para intentar detener las convulsiones, le suministraron oxígeno porque la lengua le bloqueaba la respiración y por medio de una sonda comenzaron a succionar la mucosidad de la garganta que la estaba ahogando.

Como las convulsiones no se detenían por completo y mi hija no recuperaba el conocimiento y seguía con la mirada perdida se decidió trasladarla en una ambulancia y a toda sirena al Hospital Uldarico Roca del Seguro Social de Villa El Salvador. Confiado en que tratándose de una situación de emergencia -y al ser yo un trabajador al que se le descuenta cada mes una cuota para el Seguro Social de Salud (ESSALUD)- atenderían de inmediato a mi hija me llevé la sorpresa de que no podían recibirla porque la niña, de manera individual, no estaba asegurada. Por más que le dijimos al personal de ingreso que se trataba de una emergencia y que ella era dependiente mía los funcionarios administrativos se negaron de manera terminante a recibirla. A pesar que ya la habíamos bajado de la ambulancia y se encontraba a la vista convulsionando la respuesta fue la misma. Son responsables de esta negligencia el personal nocturno de ese día que infringió la obligación de atender a los hijos de los trabajadores asegurados -así los hijos no lo estén- con cargo a descontar posteriormente cualquier costo que la atención genere. Me enteré de esta disposición -de sentido común- recién el día de ayer.

No quiero ser injusto con todo el personal de salud y debo agradecer en particular al CMI San Pablo que atendió con suma rapidez a la menor y aseguró que durante el viaje en ambulancia no le falte oxígeno y se monitoree el incremento de su ritmo cardiaco (taquicardia) que llegó a 147 pulsaciones por minuto cuando lo normal a su edad no debe superar las 120.

A medianoche la ambulancia llegó al área de emergencia del Hospital María Auxiliadora donde las convulsiones continuaban de manera intermitente. A veces el rostro de mi hija se contraía y hacía muecas incontroladas con la boca hacia un costado, en otros momentos le temblaba la pierna o el brazo a pesar que le continuaron suministrando otros medicamentos por vía intravenosa. Durante varias horas no se le pudo tomar una radiografía del torax ni una tomografía axial computarizada del cerebro porque el médico esperaba que cesaran por completo las convulsiones y esto recién se logró con sedantes aproximadamente a las cuatro de la madrugada del domingo donde Alejandra fue hospitalizada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de pediatría, en el sexto piso del mismo hospital.

El diagnóstico que nos entregaron alrededor de las 10 de la mañana del domingo fue Bronconeumonía y Status Convulsivo y tanto el doctor del turno noche de la UCI así como la doctora que lo reemplazó la mañana y tarde del domingo 19 coinciden en presumir que Alejandra es víctima de la nueva influenza o virus A/H1N1 por lo que empezaron a aplicar el Tamiflu.

La mañana del lunes nos dijeron que Alejandra había recuperado poco a poco el conocimiento, ya no estaba sedada y la tomografía que le tomamos en la tarde indicaría -según un informe técnico preliminar- que no hay un daño cerebral visible aunque presenta edemas o hinchazones en el cerebro, quizás producto de las convulsiones. Nos preocupó que durante todo el día lunes -siendo un día normal laborable- no haya sido visitada por un neurólogo a pesar que el área UCI lo solicitó y que su estado de conciencia aún es débil. Durante los pocos minutos que hemos podido verla aún presenta temblores o espasmos en el cuerpo y si bien nos reconoce y recuerda algunos datos pudimos comprobar -Jenny y yo- que su vocalización es un poco confusa y débil y hay algunas operaciones mentales simples que no puede realizar.

He hecho todo este relato testimonial porque la experiencia me ha sido muy útil para percibir la capacidad del sistema de salud frente a una epidemia que en mi opinión amenaza con causar mayores estragos de los que el común de la gente piensa, más aún si consideramos que esta nueva “gripe” -al parecer- se presenta con síntomas muy diversos y comunes a otras enfermedades y además existe el riesgo latente de que el virus mute y se asocie a otras enfermedades más comunes y extendidas entre las poblaciones más pobres del país multiplicando exponencialmente su letalidad.

La población de mayor riesgo son los menores de cinco años y mayores de 60, las gestantes, los pacientes de Sida y TBC, quienes acaban de recibir un trasplante, los que padecen algún tipo de cáncer y a quienes se les ha diagnosticado enfermedades pulmonares, cardiovasculares, hipertensión o diabetes.

La cifras oficiales indican para la noche del 20 de julio la cifra de 2761 contagios confirmados y 14 víctimas mortales en el Perú. Pero, sin duda, estos datos están muy lejos de reflejar el nivel de diseminación del virus y su potencial crecimiento. Solo en las últimas 24 horas se han confirmado 258 nuevos casos de contagio a nivel nacional, registrados en 19 de los 24 departamentos o regiones del Perú, distribuidos de la siguiente manera:

■Lima: 105
■La Libertad: 27
■Arequipa: 26
■Ancash: 23
■Lambayeque: 15
■Junín: 14
■Cusco: 13
■Cajamarca: 8
■Puno: 5
■Piura: 4
■Ayacucho: 4
■Huánuco: 4
■Apurimac: 2
■Huancavelica: 2
■Pasco: 2
■Amazonas: 1
■Ica: 1
■Madre de Dios: 1
■Tumbes: 1
La neumonía, un mal endémico de los niños indígenas y pobres del Perú
El diario El Comercio informa en su versión digital de la noche del 20 de julio que habrían 14 muertos por la nueva influenza y no los 12 que registra el portal del Ministerio de Salud. Esto es poco si lo comparamos con las 259 víctimas mortales que ha cobrado la ola de frío que azota al sur del país hasta el 16 de julio de este año. Solo en el departamento de Puno han fallecido de neumonía 53 personas, en su mayoría niños indígenas. Si bien la época invernal se ha adelantando algunos meses y con mayor virulencia hay que tener presente que este es un fenómeno que ocurre cada año y que el Estado tiene un Plan Nacional de Contigencia para la temporada de frío cuya eficacia debería ser evaluada críticamente pues las cifras indican un 40 por ciento más de fallecidos por la misma causa que en el año 2008.

La neumonía es la responsable del mayor porcentaje de las defunciones de los niños menores de 5 años y adultos mayores que padecen infecciones respiratorias agudas (IRA) y éstas representan uno de los problemas principales de salud entre los niños menores de cinco años de los países empobrecidos. En América se ubican entre las primeras cinco causas de defunción de menores de cinco años y representan la causa principal de enfermedad y consulta a los servicios de salud.

El estado nutricional es un factor determinante en la aparición y evolución de las IRA y, dentro de estas, de las neumonías. Es sabido que la desnutrición calórica provoca un deterioro del sistema inmunológico y un niño desnutrido no puede defenderse frente a la agresión de microorganismos. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) el año 2005 el 29,3 por ciento del total de niños menores de 5 años sufre de desnutrición crónica. Esta tasa se eleva al 46,3 por ciento en las zonas rurales del Perú. (1)

La tuberculosis: una emergencia sanitaria sin control
Un reporte publicado en la revista Poder en mayo de este año revela que la tuberculosis o TBC constituye una grave epidemia que ataca a la población más pobre y malnutrida del Perú de manera incontrolable. El informe reseña de qué manera la TBC se viene manifestando produciendo nuevas cepas como la conocida como la XDR, que son extremadamente resistentes a cualquier tratamiento y que es la forma más mortal de la TBC. Se trata de “un mounstruo microbiano inmune a todas las descargas farmacéuticas de la medicina mundial” (2)

Esto es preocupante si consideramos que en el país se calcula la existencia de 35,000 personas afectadas por la TBC y los esquemas de salud han venido a la zaga de una enfermedad que resiste y rebrota con mayor malignidad. Luego del Esquema 1 y 2 los esfuerzos se habían concentrado en combatir principalmente a los enfermos que habían adquirido la cepa MDR o resistente al tratamiento. La revista indica que en los últimos seis años se ha venido aplicando el esquema 2 reforzado pero “que ha fracasado en 70 por ciento de los casos, de acuerdo con los reportes oficiales de las distintas regiones de salud” (3).

En base a informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Estrategia Nacional de control de la Tuberculosis el Comité Nacional de Evaluación de Retratamientos (CER Nacional) concluyó que el Perú padece “una epidemia no controlada de TB MDR/XDR” por lo que pidió que el problema sea manejado como una emergencia sanitaria. Pero la situación se sigue complicando cuando, por ejemplo, un estudio efectuado en el Hospital 2 de Mayo ha puesto en alerta que “el 95 por ciento de los casos de SIDA con TBC se han originado en los mismos hospitales, en lo que constituyó la tasa más alta jamás reportada en el mundo”.

Por esta razón no debe sorprender que exista personal médico que haya contraido la TBC en los propios centros de salud y que estos se estén convirtiendo en centros de contagio y difusión de las enfermedades. Como me lo confirmó una orientadora de la campaña contra la influenza, que descubrí dentro de un módulo a puerta cerrada, las mascarillas de medio sol que usan la gran mayoría de personas para ingresar a los hospitales no sirven absolutamente para controlar ningún contagio salvo para evitar aspirar polvo.

La capacidad de respuesta del estado
Si hay algo que falla en el Perú es el divorcio secular que existe entre el Estado como aparato burocrático-represivo y la sociedad mayoritaria, excluida y marginada de las grandes decisiones nacionales y que una elite minoritaria toma sin consulta en beneficio de pequeños grupos de poder asociados a grandes capitales e intereses transnacionales. El estado no existe como una representación auténtica y legítima de los pueblos y comunidades del Perú. Los que llegan a la presidencia -por lo común lo hacen con mentiras o canalladas - para beneficiar a los mismos de siempre y beneficiarse ellos mismos. Por esto es que el Estado no está institucionalizado como un organismo democrático, funcionalmente capaz de atender las emergencias nacionales y enfrentar con eficiencia los desastres o amenazas a la población.

Una simple muestra de lo afirmado es la forma calamitosa y vergonzosa cómo se ha respondido al terremoto del 15 de agosto de 2007 que dejó un saldo de 1.000 muertos, casi 2.000 heridos, 76.000 viviendas totalmente destruidas e inhabitables y cientos de miles de damnificados en el centro-sur del país. Es increíble que, a casi a dos años del siniestro, aún exista gente viviendo en carpas y escuelas derruidas como lo comprobé personalmente en una visita que realicé este año al barrio de El Carmen, en Chincha, una de las provincias más afectadas junto con las de Pisco, Ica, Chincha, Cañete, Yauyos, Huaytará y Castrovirreyna.

Es penoso recordar que el desastre que despertó la solidaridad nacional y mundial fue aprovechada por algunos funcionarios del actual gobierno para lucrar en beneficio propio con la compra de víveres sobrevaluados. Pero lo más desatinado es que el propio Presidente Alan García decidió crear el Fondo de Reconstrucción del Sur (FORSUR) como un organismo autónomo bajo dirección de su amigo, el empresario Julio Favre. El fracaso de esta gestión provocó la renuncia de Favre a los siete meses y el paso lento de la reconstrucción ha convertido la zona afectada en un foco de protesta de gente humilde indignada hasta la rabia por el oprobio de la apatía y el desgobierno. El manejo de la reconstrucción de la zona afectada por el sismo es una de las pruebas más palpables de la incapacidad del gobierno aprista para conducir las riendas del Estado y es un reflejo in extenso del mensaje presidencial televisado en el que a tres horas del terremoto Alan García aseguró a todos los peruanos que “gracias a Dios” no se había producido una “gran mortandad” y descartó que el sismo se tratara de una catástrofe.

Si bien al inicio del artículo abusé de la paciencia de los lectores al extenderme demasiado en un caso personal lo hice para identificar situaciones recurrentes y efectuar comparaciones que permitan compartir reflexiones útiles a los demás. No pretendo ocuparme de cómo es que surge y se propaga la nueva influenza y qué intereses se podrían beneficiar de esta calamidad, algo que ha sido tratado en otros artículos con sobriedad (4). Lo que deseo destacar es que a pesar de la campaña mediática sobre la influenza hay una debilidad funcional y estructural para responder a la emergencia. Por ejemplo, los reactivos para identificar la nueva influenza se procesan en el Instituto Nacional de Salud. Supuestamente, los resultados se deberían proporcionar en 24 horas pero es común que demore dos, tres o más días. Varios de los fallecidos por esta causa recibieron la confirmación del diagnóstico luego de su deceso. Es decir murieron en los propios hospitales sin que los médicos tengan confirmada la enfermedad.

Si mi hija -hasta el momento presunta afectada por el virus A/H1N1- no recibió ningún tratamiento preventivo para la influenza a pesar de haber visitado en la última semana hasta en cuatro oportunidades establecimientos de salud cabe preguntarse:

■¿Cuántos portadores del virus estarán siendo atendidos de igual o peor forma en establecimientos de salud más alejados de la capital, por lo usual con menos personal médico y recursos?
■¿Qué sucede, que sucederá para evitar que la nueva y las viejas influenzas sigan ocasionando la muerte de cientos de niños y ancianos malnutridos, con infecciones respiratorias agudas (IRA), TBC o Sida, y que tienen que invertir todo su tiempo diario para ganarse unos soles y poder sobrevivir?
■¿Tendrán los centros de salud de las zonas rurales andinas y amazónicas el equipo necesario para tratar las convulsiones, suministrar oxígeno, aplicar sondas para extraer mucosidad y evitar el ahogamiento y muerte de los niños y niñas? ¿Podrán realizar exámenes de laboratorio y tomar tomografías a los niños a los niños que presenten daños cerebrales?
■¿Habrá el suficiente personal especializado y los medicamentos adecuados para intentar frenar las secuelas mortales o irreversibles de las enfermedades?
Esta noche no he podido dormir pensando en que mi hija presenta hinchazones o edemas cerebrales y si bien la amable doctora de la Unidad de Cuidados Intensivos y su equipo me ha informado que se le está suministrando medicamentos para reducirle las inflamaciones no deja de sorprenderme que haya pasado el domingo y un largo día lunes (48 horas) sin que un neurólogo le haya realizado un examen. Se le esperaba el día de hoy pero acabó el día y no apareció y esto sucede en el hospital más importante del sur de la ciudad de Lima.

La gripe AH1N1 y los pobres
Concluyo con una reflexión personal de Kokyjabn, un joven bloguero que no conozco personalmente, pero que ha tenido el acierto magistral de resumir en pocas palabras -a partir del nuevo virus- la relación entre las epidemias y los pobres:

“La Gripe AH1N1 y los pobres

Como lo ha demostrado la historia, sobretodo de manera ilustrativa con el TBC y el SIDA; son los más pobres quienes estarán en peor situación para enfrentar esta enfermedad:


■Por el medio en donde viven.
■Por las condiciones de vida y de trabajo.
■Por la mala nutrición.
■Por las dificultades que estos tendrán para acceder a los medicamentos.
■Por las dificultades que tendrán para acceder a un centro de salud.
■Por las dificultades que tendrán para acceder a las vacunas.
■Por la desinformación.
■Por la falta de educación.
¿Qué pasará con ellos? ¿Qué pasará con quienes solo tienen sopa caliente y cama para sanarse?

Quizá muchos en mejor posición podamos ver a esta enfermedad como algo ligero, pero existe una población que no tendrá las facilidades para enfrentar la situación; además de la población con SIDA y TBC que tendría que defenderse sin tener defensas” (5).


Notas

(1) INEI: Perú. Compendio estadístico 2008, Lima, julio 2008, página 284.
(2) PODER, revista del 18 de mayo de 2009. Lima, Perú. Pag. 11
(3) PODER, revista del 18 de mayo de 2009. Lima, Perú. Pag. 12
(4) Por ejemplo ver el artículo: La industria de la carne desata una nueva plaga, de GRAIN, publicado en Servindi: http://www.servindi.org/actualidad/opinion/11119 o Microbios, gripe y puercos trasnacionales, de Silvia Ribeiro publicado en ALAI: http://alainet.org/active/31797
(5) Blog de Koky Jabn. Mis sueños, mi sendero: http://kokyjabn.wordpress.com/2009/05/20/la-gripe-ah1n1-y-los-pobres/

Con informacion de Servindi
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14/7/09

El Perú ya supera los 2.000 casos confirmados de gripe AH1N1


Minsa reitera que las únicas pruebas válidas para confirmar la nueva gripe las efectúa el INS y el Namrid de la Armada americana.

En las últimas 24 horas se han confirmado 170 casos nuevos de gripe AH1N1 en el Perú. Con la confirmación de estos casos, el número de contagiados por la gripe A asciende a 2082 en todo el país.

De los nuevos casos, 137 se han registrado en Lima, 17 en Cusco, 5 Junín, 4 en Ica, 3 en La Libertad, 2 en Piura, 1 Lambayeque y 1 en Áncash. Según informa el MInisterio de Salud (Minsa) los nuevos casos se hallan en la actualidad con control médico, aislamiento domiciliario, tratamiento antiviral y evolucionando favorablemente.

Asimismo, el Minsa da a conocer que han sido dados de alta 149 nuevos casos confirmados. Con éstos son, hasta la fecha, 1.580 los casos dados de alta de la Nueva Influenza AH1N1.

El Ministerio de Salud informa que hasta el momento no hay ninguna otra prueba que sea válida para confirmar la Nueva Influenza AH1N1 en el Perú, que la que efectúa el Instituto Nacional de Salud (INS) del Minsa, y el Namrid de la Armada de los Estados Unidos.

Fuente: El Comercio
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5/5/09

Actualización casos de influenza A (H1N1) 4 de mayo 2009


Vol. 6, No 20

icon Actualización Casos de influenza A (H1N1) Informe Regional (4 de mayo de 2009)

A la fecha, se han registrado un total de 1,118 casos confirmados de influenza A (H1N1),incluidas 27 defunciones, en 6 países de las Américas (México, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Colombia y El Salvador).

A la fecha, Estados Unidos ha confirmado un total de 286 casos humanos de influenza A (H1N1) en 36 Estados: 4 en Alabama, 17 en Arizona, 30 en California, 7 en Colorado, 2 en Connecticut, 20 en Delaware, 5 en Florida, 1 en Idaho, 8 en Illinois, 3 en Indiana, 1 en Iowa, 2 en Kansas, 1 en Kentucky, 14 en Louisiana, 4 en Maryland, 6 en Massachusetts, 2 en Michigan, 1 en Minnesota, 1 en Missouri, 1 en Nebraska, 1 en Nevada, 1 en New Hampshire, 7 en Nueva Jersey, 1 en Nuevo México, 73 en Nueva York, 1 en Carolina del Norte, 3 en Ohio, 3 en Oregon, 1 en Pennsylvania, 1 en Rhode Island, 15 en Carolina del Sur, 1 en Tennessee, 41 en Texas, 1 en Utah, 3 en Virginia y 3 en Wisconsin. Otros casos sospechosos están siendo investigados. Se ha registrado una defunción, un niño de 22 meses de edad.


Del 17 de abril al 3 de mayo México ha reportado 727 casos confirmados de influenza A (H1N1), de los cuales 26 han fallecido. Los estados con más casos confirmados son el Distrito Federal, Estado de México, San Luis Potosí e Hidalgo. La mayoría en personas adultas jóvenes previamente sanas. Ha habido pocos casos en individuos menores de 3 años o mayores de 59 años.


En Canadá, hasta el 3 de Mayo se han reportado 101 casos confirmados de influenza A (H1N1) (18 en Alberta, 29 en British Columbia, 1 en New Brunswick, 33 en Nova Scotia, 3 en Quebec, 1 en Manitoba y 16 en Ontario). Algunos casos con antecedente reciente de viaje a México. Todos los casos desarrollaron una forma leve de la enfermedad tipo influenza. Dos de los casos presentaron además síntomas gastrointestinales. Actualmente todos están recuperados y ninguno requirió hospitalización. no se descarta transmisión autóctona debido a que no todos los casos confirmados tienen antecedente de viaje a México.


El 2 de mayo, Costa Rica notificó la confirmación de 1 caso de influenza A (H1N1). El 3 de mayo, Colombia notificó la confirmación de 1 caso de influenza A (H1N1), mientras que El Salvador notificó la confirmación de 2 casos de influenza A (H1N1).
En la prensa aparecen diversas informaciones sobre casos sospechosos en varios países de la Región, sin embargo esta información no ha sido confirmada.


Reglamento Sanitario Internacional (RSI)

La Directora General de la OMS, determinó el 25 de abril que el presente evento constituye una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). El día 29 de abril, la Directora General decidió elevar la alerta pandémica a Fase 5.

La Directora General recomienda no cerrar fronteras o restringir viajes. Sin embargo es prudente que las personas que están enfermas retrasen sus viajes. Así mismo, los viajeros que a su regreso manifiesten síntomas compatibles con enfermedad tipo influenza, deberán buscar atención médica de acuerdo a la orientación de las autoridades nacionales.

Recomendaciones

Vigilancia intensificada

En estos momentos se recomienda la intensificación de la vigilancia. En la página web de la OPS se ha publicado orientaciones para la intensificación de actividades de vigilancia, los cuales están orientados a la investigación de:

  • Conglomerados de casos de ETI/IRAG de causa desconocida.
  • Enfermedad respiratoria grave ocurriendo en uno o más trabajador(es) de salud.
  • Cambios en la epidemiología de la mortalidad asociada con ETI/IRAG, aumento de defunciones observadas por enfermedades respiratorias o aumento de la aparición de enfermedad respiratoria severa en adultos/adolescentes previamente sanos.
  • Cambios persistentes observados en la respuesta al tratamiento o evolución de una IRAG.

También los siguientes factores de riesgo deben causar sospecha de influenza A (H1N1):

  • Contacto cercano con casos confirmados de influenza A (H1N1) mientras el caso estuvo
    enfermo.
  • Viaje reciente a áreas donde se han confirmado casos de influenza A (H1N1).


Vigilancia virológica de influenza A (H1N1)

Se recomienda enviar de forma inmediata al Centro Colaborador de la OMS para influenza que le corresponda toda muestra de influenza A no subtipificable por los Centros Nacionales de Influenza (NIC). Los procedimientos para estos envíos son los mismos utilzazos por los NICs para el envío de muestras de influenza estacional.

Los protocolos para la detección de la influenza estacional por la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en ingles) no pueden confirmar los casos de influenza A (H1N1).Los Centros de Prevención y Control de los Estados Unidos (CDC) ya iniciaron el envío a los NIC de los kits que incluyen cebadores y sondas necesarios para la identificación de estos casos.


En este momento, la evidencia indica que la técnica de Inmunofluorescencia (IF) tiene baja sensibilidad para el nuevo virus de influenza A (H1N1). Por lo tanto, no es recomendable que se
utilice como base para descartar casos sospechosos. Por otra parte, los casos sospechosos con resultados positivos de influenza A no subtipificables obtenidos por PCR tienen una alta probabilidad de confirmarse como casos del nuevo virus de influenza A (H1N1).


Medidas para prevención y control en establecimientos de atención sanitaria

Dado que la principal forma de transmisión de esta enfermedad es por goticulas se recomienda reforzar las medidas básicas para prevenir su diseminación, como por ejemplo la higiene de manos, triage adecuado en los servicios de salud, controles ambientales y el uso racional del

equipo de protección personal de acuerdo con las políticas locales.

Las guías completas sobre “Prevención y control de infección en enfermedades respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémica durante la atención sanitaria” se encuentran disponible en: http://new.paho.org/hq/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=805&Itemid=569

Clic en el mapa para ampliar


Recomendaciones

Recomendaciones generales

Las manos limpias le protegen de las infecciones
Recomendaciones sobre el uso de mascarillas en la comunidad durante brotes de influenza A (H1N1)
Comunicación de Riegos y Brotes

Guías de laboratorio y virología

Instrucciones para ordenar la prueba del CDC de Influenza A(H1N1) para RT-PCR en tiempo real
Países con capacidad instalada de PCR para diagnostico el nuevo subtipo del virus de influenza AH1N1
CDC protocol of realtime RTPCR for swine influenza A(H1N1)
Protocolo y secuencia de primers
Protocolo para la prueba de susceptibilidad antiviral por pirosecuenciación
Instrucciones para el envío y transporte de muestras de influenza porcina A(H1N1) y de aislamientos virales a los centros colaboradores de la Organización Mundial de la Salud para Influenza
Secuencias génicas de virus para ayudar a actualizar el diagnóstico de influenza porcina A (H1N1)
Orientaciones para Laboratorios de Influenza para el diagnóstico de influenza porcina A/H1N1

Vigilancia

Pautas provisionales de la OMS para la vigilancia de infección humana por el virus de influenza porcina A(H1N1)
Protocolo genérico para la vigilancia de la influenza OPS-CDC

Manejo clínico y control de infecciones

Estrategias para el control de infección para procedimientos específicos en establecimientos de salud Enfermedades respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémica Guía de referencia rápida
Prevención y control de las infecciones en los establecimientos de salud para casos confirmados o con sospecha de influenza porcina A(H1N1)
Preparación de los Establecimientos de Salud ante Caso Inusitado o Imprevisto o Conglomerado de Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG)
Recomendación provisional para el tratamiento con antivirales de los pacientes confirmados o sospechosos de estar infectados por el nuevo subtipo del virus influenza A(H1N1)
Recomendaciones sobre el uso de Oseltamivir
Advise on the use of Oseltamivir
Control de infección: Precauciones estándares en la atención de la salud
Enfermedades respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémica. Prevención y control de la infección en establecimientos de salud. Guía Abreviada
Reconocimiento temprano, notificación y manejo del control de infección de enfermedades respiratorias agudas de potencial preocupación internacional
Recomendaciones para el control de infección de la influenza aviar en centros de atención de la salud