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15/4/12
Trabajadores secuetrados en Camisea fueron liberados
Después de siete horas de larga caminata, Juan Choque fue el primero en comunicarse vía telefónica con su esposa Noemí Lave. Sin embargo, tendrá que esperar hasta hoy para recién poder ver a toda su familia.
Un grupo de 36 extraños ingresaron a la plaza ante el asombro de los pobladores el pequeño poblado de Chihuanquiri, que integra el Valle de San Miguel del distrito de Vilcabamba, provincia cusqueña de La Convención. Eran casi las once de la mañana y los trabajadores de Camisea respiraban libertad desde hace siete horas en una larga caminata. Sus trajes naranjas con láminas plateadas ya no brillaban a la luz del día; estaban sucios y desgastados. Aunque eso no podía quitar la frescura de sus rostros. La llamaron Operación Libertad.
El primero en establecer contacto con sus parientes fue Juan Choque. Desde Kiteni, su esposa Noemí Lave contestó la llamada de un número desconocido, siempre con el temor de recibir malas noticias.
–Aló, Noemí. Escucha bien lo que te voy a decir. Ya estamos regresando. Espérame donde te encuentres. No te muevas. Ya no te preocupes.
Era la voz que Noemí deseaba escuchar desde hace cinco días. Fue desde el teléfono comunitario de Chihuanquiri desde cual Noemí recibía la llamada.
–¿Juan? ¿Eres tú? No me engañes, por favor. ¿Eres tú, Juan? –respondió, inquieta, la mujer.
–¡Sí, soy yo! ¡Juan! Estoy bien. Ya estoy yendo para Kiteni. Estamos bien. ¡Estamos libres! –gritó Choque desde el poblado de Chihuanquiri.
–¿Juan, eres tú? ¿Estás sano?
–Sí, sí, soy Juan. Espérame en Kiteni. ¡Allá vamos todos!
Las palabras no salían de la boca de Noemí. Juan solo podía escuchar los sollozos entre el silencio de la expectativa. Decidió proseguir en ánimo tranquilizador para su esposa.
–No llores, Noemí. Ya estoy de regreso. Diles a los chicos, a mi mamá y a mis hermanos que estoy bien. Nos vemos pronto. Yo estoy en Chihuanquiri. Nos van a venir recoger. Ya no llores más, mi amor, todos hemos sido liberados.
A esas alturas del diálogo, su esposa ya creía que el hombre del otro lado de la línea era su esposo. Sus lágrimas seguían hablando por ella. Se quedó callada y siguió escuchando las instrucciones. Juan se subiría a un bus que lo llevaría –junto a sus compañeros– hasta Yuveni, donde ya estaban las fuerzas del orden en espera.
Juan y Noemí cortaron, pero otros celulares comenzaron a timbrar. Las esposas y familiares contestaban al instante ya con lágrimas en los ojos. Vanessa Estrada Valverde y su pequeña hija de cinco años bautizada como Sumerly recibieron la llamada de Alberto Quispe Luza, otro de los 36 secuestrados el lunes por la madrugada en Kepashiato-Echarate por una columna narcoterrorista.
"Me dijo que está bien y que ya va a llegar para estar con nosotras. Sumerly también está muy feliz", contó a este diario tras cortar la comunicación telefónica con su esposo.
"Me siento muy feliz. Todos estamos felices. Yo estoy aquí con mis hijos Miryam y Dorian y estamos felices esperando que llegues aquí". Esta vez era la esposa y madre de los nueve hijos de Miguel Medina Flórez quien expresaba su alegría por la liberación de su pareja.
Esas breves llamadas tranquilizadoras serían lo único que sabrían de sus esposos durante todo el día.
Para verlos tendrían que esperar los chequeos médicos y la foto oficial del presidente Ollanta Humala.
Los 36 fueron resguardados a la espera de la llegada mandatario peruano proveniente de Colombia, donde asistió a la Cumbre de las Américas. La foto oficial del rescate recién podrá ser posible hoy.
PADRENUESTROS
El momento emotivo de las llamadas telefónicas recién ocurrió a las 5 de la tarde. Después de que cada uno se comunicara con sus respectivos familiares, se trasladaron a la plaza de Chihuanquiri, donde se abrazaron y rezaron. La plegaria elegida fue el Padrenuestro y con ello agradecieron por haber salido con vida del cautiverio.
En Kiteni, a una hora de viaje en vehículo, sus familiares rezaban por que la larga espera se acorte y puedan encontrarse con los 36 de Camisea.
Y mientras los periodistas rezaban por tener la primicia y el gobierno por llevarse los créditos, las declaraciones de Fortunato Roca Ataulluco cayeron como estallido de bomba.
"Nosotros fuimos liberados voluntariamente. Cuidado con la prensa y con las Fuerzas Armadas al decir que hemos sido rescatados", dijo en medio de las dudas por saber si es que fueron liberados por el cercamiento de las fuerzas del orden o el pago de la empresa al pedido de rescate de 10 millones de dólares americanos.
Les daban de comer y no los maltrataban, pero todo el tiempo los tenían caminando. Los informaban al fondo de la selva. En razón de ello, más de uno cuenta con heridas en los pies y calambres por el largo trecho. Una foto muestra a un soldado cargando a uno de los secuestrados hasta el helicóptero en Puerto Rico, desde donde fueron evacuados al aeródromo de TGP en Kiteni, para luego pasar una exhaustiva revisión médica. Trocha a trocha, el mayor infierno fue la angustia de no saber cuál iba a ser su destino.
"En el momento de la liberación no hubo enfrentamiento. Los senderistas nos liberaron. A las 4 de la mañana (de este sábado) nos dijeron que podíamos irnos y nos señalaron el camino de retorno", narró otro ex rehén Ronald Aguirre.
LOS TRES DEL ESCAPE
En la espesa y compacta selva, tres trabajadores osaron escapar antes de la liberación. Un enfrentamiento entre fuerzas del orden y terroristas habría permitido la hazaña. Todo empezó con una balacera la noche del viernes. En ese momento en que sus mentes imaginaban un enfrentamiento que podía terminar con sus vidas en el solitario bosque, algunos intentaron escapar tan rápidos como las balas que se escuchaban a lo lejos de su ubicación.
"En esa balacera, que ocurrió anoche, tres compañeros nuestros salieron para escapar. Nos cuentan que ellos llegaron el viernes", narró uno de los rehenes.
"Fue una pesadilla. Sobre todo para la familia", diría otro rehén en voz baja, como quien hace notar que la desesperación fue el mayor maltrato que pudieron sufrir en medio de tanto verde de los bosques.
Ahí, en medio de la nada, se alimentaban una vez al día. El alimento usual era la sopa, la que traían los subversivos en baldes. Una sopa de fideos que no sabían dónde ni cómo era preparada, pero que ingerían como si fuera el último alimento de sus vidas. Era mejor comer fideos que desesperación.
Los campamentos terroristas los obligaban a dormir en el campo y el monte. Dependía de dónde los atrapaba la noche. Esas noches en las que el sueño se daba con los ojos abiertos y entre miradas cómplices de aliento para no desfallecer en el instinto de supervivencia. Sus pasos iban acompañados de órdenes narcoterroristas que les decían "ya falta poco" repetidas veces en cada movilización entre monte y monte.
"Las 36 personas que salimos estamos acá (...) gracias a todos en Chihuanquiri por la acogida y a Dios por este día tan grande", mencionaron.
NIÑOS GUARDIA
Cuando Juan Choque llamó a su esposa, el celular estaba en altavoz. Allí se pudo escuchar detalles del cautiverio. Los cálculos del secuestrado datan entre 60 y 70 sediciosos. Entre ellos pudieron encontrar dos menores de edad, provistos de mochilas y armamentos. Los niños estaban encargados de parte del resguardo sin pronunciar una sola palabra.
Estos y más detalles repetiría Choque horas más tarde en el helipuerto ubicado en la parte alta de Kiteni, donde se encuentra el Centro de Operaciones de dicha localidad. Juan ha mostrado el malestar de sus compañeros. Pese a la libertad, se sienten secuestrados. No podrán ver a sus familias hasta hoy. Tienen que esperar a que primero llegue el Presidente.
La República
23/12/10
4 fallecidos en vía Kiteni-Quillabamba

A cuatro se elevó el número de fallecidos que dejó la caída de un ómnibus a un abismo de 160 metros, en el kilómetro 60 de la vía Kiteni-Quillabamba, en el distrito de Echarate, de la provincia cusqueña de La Convención, informaron fuentes policiales.
La Central de Operaciones de la Policía Nacional (Ceopol) de La Convención no descartó que la cifra de fallecidos se incremente, debido a que el vehículo de la empresa Salkantay aún continúa sumergido en las aguas del río Limonchayoc, afluente del Vilcanota.
La Policía de Carreteras de Cusco y la X Dirección Territorial Policial informaron que el bus de placa W1-C728 de la empresa de transportes Salcantay era conducido por Dalmer Tuyro.
El accidente ocurrió a las 02:00 horas de ayer, a la altura del sector conocido como Limonchayoc.
Por otro lado, la Ceopol informó que hace tres días se halló en un profundo abismo de la vía Cusco-Abra Málaga-Quillabamba, a la altura del sector Carrizales, un auto en cuyo interior había dos hombres fallecidos.
La fuente policial indicó que tras una intensa búsqueda la familia halló a los occisos que, al parecer, procedían de la ciudad cusqueña de Sicuani. Las investigaciones preliminares indican que el vehículo se habría despistado y caído al abismo
Andina
6/8/10
Velásquez Quesquén garantizó suministro de gas tras suspensión de paro en Kiteni y Kepashiato
El Gobierno y Repsol llegaron a un acuerdo para que el precio del balón de gas en toda La Convención y el Cusco sea el mismo que en Lima, anunció el primer ministro
Con la suspensión del paro indefinido contra la exportación del gas de Camisea en los centros poblados de Kiteni y Kepashiato , ubicados en el distrito de Echarate, provincia de La Convención, el suministro de gas para el país no corre peligro.
Así lo aseguró el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, en una conferencia de prensa tras se reunión con el presidente de la Conferencia Episcopal, Miguel Cabrejos, y la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, para evaluar los tres puntos de la agenda del Comité de Lucha de la provincia cusqueña de La Convención.
“Al haberme hecho llegar ambos alcaldes este documento, podemos decirle al país que tenemos la tranquilidad de que no está en peligro el suministro de gas y que el día lunes con tranquilidad, podremos ir a Kiteni a poder conversar con las autoridades”, manifestó el Primer Ministro, quien agradeció el gesto de las autoridades locales.
En tanto, refiriéndose a uno de los pedidos de los huelguistas, Velásquez Quesquén informó que el Gobierno y Repsol acordaron que a partir de mañana el precio del balón de gas en La Convención y todo Cusco será el mismo que en Lima.
Defensoria e Iglesia tendrán rol activo
En la reunión se acordó que Monseñor Cabrejos viaje mañana a Quillabamba para mediar entre el Gobierno y los huelguistas, con los que se reunirá para exhortarles deponer la medida, mientras que la Defensoría del Pueblo y sus funcionarios serán garantes para la construcción de la Mesa de Diálogo.
El funcionario anunció además que apoyado por la Iglesia y Cáritas, el Ministerio de la Mujer entregará alimentos y ayuda humanitaria a partir de mañana en Quillabamba, en donde hay desabastecimiento de alimentos.
El Comercio
Kiteni levanta huelga para iniciar diálogo con el Ejecutivo
Así lo confirmó el jefe del Gabinete, Javier Velásquez tras mostrar un acta firmada por las autoridades de esa localidad quienes aceptaron adoptar dicho compromiso.
El jefe del Gabinete, Javier Velásquez Quesquén confirmó que el centro poblado de Kiteni levantó su medida de fuerza con la finalidad de establecer una mesa de diálogo con el Ejecutivo.
Durante una conferencia de prensa, el presidente del Consejo de Ministros mostró un acta firmada por el alcalde de esa localidad, Moisés Cassani y de todas las autoridades.
El documento precisa que el diálogo se realizará el día lunes 9 de agosto en el centro poblado de Kiteni, provincia de la Convención. En ese sentido, Velásquez Quesquén agradeció a las autoridades por su comprensión y dijo esperar que así como Kiteni, los distritos de Echarate y todo Quillabamba, que protestan contra la exportación de gas, levanten la huelga.
Esta medida se tomó luego de llegar a un acuerdo con un equipo de la Unidad de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros.
Fuente: RPP
4/8/10
Decenas de detenidos y heridos en Kiteni La Convención
La situación en la provincia sur andina de Quillabamba, en Perú, se agravó hoy con nuevas protestas y acciones policiales de represión, con un saldo de decenas de detenidos y heridos, así como versiones sobre tres muertos.
El conflicto se agudiza sin que las organizaciones sociales, en huelga desde el 27 de julio contra la exportación del gas explotado en ese territorio, ni el gobierno, cedan en sus posiciones.
Los disturbios registrados en la localidad de Kiteni, donde se concentran instalaciones del consorcio transnacional que explota el gas y del que lo transporta a la costa, agravaron la situación, según la parlamentaria indígena opositora Hilaria Supa, quien llamó al gobierno a dialogar para evitar mayores consecuencias.
La representante de la región de Cusco, de la que forma parte Quillabamba, acusó a la policía de excesos contra los civiles y rechazo las versiones oficiales y empresariales que acusan a los manifestantes de cometer desmanes.
La empresa TGP, operadora del gasoducto, sostuvo que desde el medio día numerosos huelguistas atacaron su base en Kiteni y el aeródromo cercano e intentaron incendiar parte de las instalaciones, siendo repelidos por la policía.
El presidente regional (gobernador) de Cusco, Hugo Gonzales, dijo tener información no confirmada de que hubo más de una veintena de heridos y tres muertos, a consecuencia de la represión policial, y llamó al gobierno a dialogar para resolver la situación.
En Lima el primer ministro, Javier Velásquez, dijo tras una sesión del gabinete ministerial que el gobierno "no cederá al chantaje" de los huelguistas e insistió en condicionar el inicio del diálogo a que levanten el paro.
Esa condición fue rechazada por el Comité Central de Lucha que dirige la paralización, que acordó endurecerla con más bloqueos y otras acciones.
Velásquez sostuvo que el gobierno tiene informes de inteligencia según el cual tras las protestas actúan partidos de izquierda y elementos ligados al opositor Partido Nacionalista y hasta remanentes del grupo armado Sendero Luminoso infiltrados en las movilizaciones.
Esas acusaciones se repiten cada vez que hay un conflicto social de magnitud y al menos en este caso son falsas, según el alcalde de Kiteni, Moisés Cassani Peña, quien negó que haya elementos "terroristas" en la zona y pidió al Gobierno hablar con la verdad.
El gobierno acusó a los huelguistas de "derribar torres de alta tensión", aunque el ministro del Interior, Octavio Salazar, dijo que sólo desmontaron la antena de radio de un campamento.
El primer ministro Velásquez defendió también la decisión oficial de declarar a Echarate en estado de emergencia para proteger instalaciones estratégicas, medida que, según diversas denuncias, exacerbó los ánimos.
Velásquez dijo que en cuanto sea levantada la huelga viajará a dialogar en Quillabamba, mientras el parlamentario opositor José Maslucán criticó su actitud y dijo que el gobierno está esperando que haya muertos para conversar con los dirigentes de la protesta.
Prensa internacional
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