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26/1/12
Batalla ancestral de Chiaraje culminó con tres prisioneros heridos
Quehue y sus aliados ganaron contienda
En la altiva provincia cusqueña de Canas es costumbre realizar cada 20 de enero el ritual y ancestral "tinkuy" (encuentro) entre los aguerridos pobladores de los distritos de Langui, Layo, Checca, Kunturkanki contra Quehue y sus aliados, quienes reviven cada año desde inmemoriales tiempos la sangrienta batalla campal de Chiaraje en la planicie del mismo nombre, donde los pulmones se exigen de respirar el oxígeno cerca a los cinco mil metros sobre el nivel del mar.
A las diez de la mañana, se inicia el primer turno de la campal batalla, un guerrero a caballo de Checca ingresa al gigantesco escenario natural de ichu, lanzando improperios en quechua a la virilidad provocando la salida del bando contrario. ”jaicumuy alccu caraju maccanakuq…caypin papayqui cashan” (entra perruno car…jo a pelear, aquí está tu padre) . En respuesta rápida los aludidos entran al fragor de la lucha encarnizada lanzando con sus warakàs (hondas de lana) una descontrolada lluvia de piedras sobre los adversarios y para golpearlos portan liwis (látigos de cuero curtido) zurriagos al cinto para cualquier contingencia.
Ambos bandos suelen estar ataviados con multicolor indumentaria típica de bayeta con aplicaciones hípicas y motivos agrícolas bordados con hilos de colores.
Al promediar la una de la tarde terminó el preliminar tiempo, algunos combatientes regresan con heridas en miembros inferiores. Comparten su merienda típica a base de lechones de cordero, de alpaca con morayas e ingerir razonables cantidades de cerveza.
A las tres de la tarde el panorama es cálido, el sol se alza en lo alto, los guerreros k’anas vuelven a la pelea. Los grupos bélicos en pleno combate parecieran invitar a la fiesta sangrienta volviéndose más frenética. Los guerreros poseídos de furia ingresan a caballo con lazo y warak'a en mano arremeten al contrario y en el espacioso terreno retumban solo chasquidos de las hondas y los alaridos de coraje y fuerza que se dan entre sí.
Aparecen recién los sangrantes heridos con graves contusiones en la cabeza, la calenté sangre se desliza por la cara, otros con fracturas en las extremidades de los guerreros. Las mujeres les llevan piedras, a prudente distancia les infunden más bravura y coraje entonando peculiares cantos en idioma inca, cuyas letras dicen:"Amas toray manchankichu rumichikchi chayaktincca, parallas chayashan ninki" que dice "no temas hermano, si caen las piedras como granizo, solo dirás es una simple lluvia".
Muchos de los espectadores exclamarán que es una salvajada en estos tiempos modernos pero es una arraigada tradición del "pukllay" o juego entre esos pueblos donde no funciona el poder policial ni los derechos humanos.
Se dice que estas batallas eran preparatorias de las huestes expansionistas del Inca Pachacutik para conquistar a los ccollas, luego para el entrenamiento de las tropas de Túpac Amaru II.
La pampa se viste de soldados y en un descuido aprisionan a tres de los integrantes de las tropas de los Checcas, entre ellos un intrépido menor de edad que fue vilipendiado e injuriado, despojado de su pantalón y con golpes en la cabeza, fueron trasladado en calzoncillos en medio de un mar de curiosos a la ambulancia del centro de salud de Quehue. Ninguno quiso identificarse. Según su cosmovisión, la sangre de los capturados ocasionales significa para los pobladores de Quehue, Yanaoca, Langui y Layo que el presente año será de buena producción agropecuaria.
Terminada la batalla, a veces la muerte de los combatientes no será llorada, al contrario los pobladores de los distritos de Quehue, Yanaoca, Langui y Layo se regocijarán, en su cosmovisión, la sangre derramada por los rebeldes k`anas fructificará los terrenos y perderá su fúnebre mascara para convertirse en sagrada ofrenda a la Pachamama (madre tierra) la sangre del "chiarajero" fertilizará los sembríos para abundante cosecha. Ganará la contienda Quehue y sus aliados al hacer retroceder a los de Checca.
Fuente. Radio Sicuani
17/1/10
Chiaraje, batalla ritual de origen prehispánico

En Cusco, cada 20 de enero, en la pampa del Chiaraje -punto equidistante de las provincias de Canas y Canchis-, se desarrolla una batalla ritual de origen prehispánico. En el cerro de Orccoca se instalan los comuneros de Ch'eqa y Kunturkanki, en tanto los comuneros de Langui y Qquehue se ubican en los cerros Londoni y Escurran.
A estos dos últimos cerros se accede después de hora y media de viaje desde Sicuani; lo primero que uno visualiza es la típica feria andina, donde los alimentos, el alcohol y la coca se entrelazan progresivamente en medio de un mar humano, y bajo los sonidos de los pinkullus, charangos, guitarras y cánticos de los participantes.
Guaracas, honas, tuercas amarradas por sogas, son las armas que se pueden ver en las cinturas de los hombres que van formando cofradías. las vestimentas varían, desde la tradicional, llena de espectaculares diseños, coloridamente bordados, hasta la contemporánea, como los atuendos rojos con dos estrellas en el pecho: la de la Sudamericana y la de la Recopa.
Estamos a cuatro mil metros de altura y a kilómetro y medio de distancia se ve una multitud: son los del cerro contrincante. No se les puede ver con claridad, pero se les puede escuchar: son los insultos y provocaciones en quechua de la comunidad de Che'qa, seguidas de inmediato de las réplicas de los comuneros de Langui, convertidas en ecos, lo que genera risa e ira entre los participantes.
Aproximadamente a las once de la mañana empieza la primera parte de la batalla, una suerte de primer asalto en que los líderes (mistis con sombrero), bajan a caballo desde los cerros, tratando de acercarse al centro de la pampa Chiaraje.
Una danza que podríamos calificar como de provocación hace que cientos de participantes de ambos bandos vayan acercándose a pie a la pelea. Pero son los más jóvenes los que rompen la tensa calma, ya que inician un rápido avance sin respetar ritual ni tradición y lanzan las primeras piedras. En menos de cinco minutos la presencia adulta se hace notar y con ella las estrategias de batalla. Así, las piedras de diversos tamaños que surcan el aire generan los primeros heridos.
Luego de dos horas la batalla se paraliza y ambos bandos se retiran a sus respectivas ferias, directamente a los puestos de comidas y la pequeña carpa que sirve de posta médica, buscando a los suyos. En este momento la música es protagonista: los participantes se agrupan, bailan y cantan, beben , mastican coca, fuman cigarrillos, descansan, pero aún tienen fuerzas para insultar a los rivales. A las tres de la tarde empieza la segunda y última batalla.
Ahora se ve desorden y atrevimiento en ambas partes. Dicen que el alcohol es el causante de que esta segunda batalla sea más sangrienta. En efecto, los de che'qa logran capturar a un hombre de Langui, y en medio de golpes, se lo llevan como prisionero. Desde el cerro las mujeres se preocupan: ¡lo van a ahorcar!, gritan al unísono, justo cuando el cielo decide participar, ocultando al sol, y castigándolos a todos con una fuerte granizada.
Fuente: Gaceta Cultural, N° 16, 200? Lima : INC, pp. 27-28
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